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Publicado: 2013-03-26

Juan Carlos Castilla,

Entrevista al doctor Juan Carlos Castilla, investigador de la P. Universidad Cat贸lica, por el equipo de Redciencia.

El próximo 8 de abril se presentará en sociedad –en el GAM- un gran consorcio público privado, con componentes universitarios, gubernamentales e internacionales, que tiene como fin cambiar la manera en que los chilenos nos acercamos al mar. En pocas palabras, dejar de ser una sociedad terrestre en un país esencialmente marino.

Este desafío no se trata de una labor de un solo hombre o mujer, sino un trabajo a 15-20 años plazo, con planificación y recursos a la medida de una tarea de estas dimensiones. Y aunque es una meta de la sociedad entera, en este caso es el doctor Juan Carlos Castilla de la Universidad Católica a quien le ha tocado tomar la batuta para impulsar y dirigir este proyecto.

La siguiente entrevista con el doctor Juan Carlos Castilla, uno de los más respetados investigadores y promotores del estudio y la conservación y manejo sostenible del mar de Chile da cuenta de este proyecto, tan ambicioso como posible.

La luz para llegar al mar

Con dos doctorados en Gran Bretaña y especializado en ecología marina, manejo y conservación de recursos litorales, cuesta creer que alguien tan asociado al mundo marino como el doctor Castilla no sea descendiente de una estirpe de navegantes u hombres de mar. Sin embargo, hasta los 18 años pocas veces visitó la playa: sólo cuando sus padres, muy ocasionalmente, lo llevaba desde su natal San Miguel al litoral central, de vacaciones.

“Fue en la Universidad Católica, cuando tenía 21 o 22 años,, dice Castilla, “donde me encontré con un Maestro, de esos Maestros que iluminan. Se llamaba Patricio Sánchez, y lamentablemente nos dejó hace ya algunos años. Era el Profesor de zoología de la Católica, un médico que no le interesaba la medicina (nunca la ejerció), y al que siempre le fascinó la biología marina”.

El doctor Sánchez había vuelto recientemente de Harvard a Chile con un grant de la Fundacion Rockefeller, y comenzó a reclutar alumnos para desarrollar proyectos en biología marina en la Universidad Católica. “Yo estaba allí en ese momento”, recuerda Castilla, “junto a Bernabé Santelices, actual Premio Nacional de Ciencias (éramos casi compañeros de curso) y a otros seis o siete jóvenes. Y a Bernabé, a mí y a otros nos cambió el mundo”.

Su entusiasmo lo hace inclinarse en el escritorio. “Fue a través de un maestro como él que empecé a volcarme hacia la biología marina. Yo siempre he sido un geólogo frustrado. Siempre pensé en ser geólogo y la geología era lo que estaba en mi cabeza, no la biología marina. Y de pronto me encuentro en segundo año de universidad con este profesor que me cambia la vida y yo, que estudiaba pedagogía en química y ciencias naturales, ni siquiera en biología, me tuve que titular de químico para poder hacer mi tesis en biología marina con él”.

Hace una pausa breve y dice: “es súper claro, para mí la conexión con el mar se llama Patricio Sánchez. Es interesante preguntarse ¿cuántos “grandes maestros” tenemos en los últimos cincuenta años en ciencias del mar en Chile? Creo que sólo dos o tres, destacando a Nibaldo Bahamonde y a Patricio. Son personas de extraordinaria capacidad en la formación y atracción de gente joven. Hoy la palabra Maestro es escasa”. Ese camino iniciado hace más de cuarenta años lo llevó a Gales y otras regiones de Gran Bretaña, donde paulatinamente se convirtió en el investigador destacado que es hoy y que lo tiene trabajando en un mega proyecto, un tema país, que es hacer que los chilenos seamos un país marino.

¿Un Chile… marino?

El consorcio que se presentará en el GAM el 8 de abril, tiene un origen claro. “La sociedad chilena no sabe la importancia que tiene el mar para ella”, dice el doctor Castilla. “Yo afirmo, aunque hay gente que no está de acuerdo conmigo, que no hemos sido capaces de desarrollar una cultura marítima como país. Y aunque efectivamente existen culturas marítimas en subsectores, como Chiloé o Isla de Pascua, Chile (que se dice mucho que es una isla, por tener la cordillera como límite natural) no es una isla. Es un país marítimo, pero sin cultura marítima en la sociedad, y definitivamente territorialmente Chile es Mar” (ver artículo en la Tercera 28 Mayo, 2012).

Este es el norte, el slogan y el punto de partida de la labor que Castilla y sus colegas comenzaron a desarrollar hace más de un año, en el Núcleo Mileno de Conservación Marina que la U. Católica tiene en Las Cruces, y que es el primero en su tipo en Chile. “Este slogan, que hemos creado y que defenderemos a ultranza por decenas de años, que “Chile es Mar”, es una mirada país, que no fue fácil construir, y que nació de este Núcleo que dirige la doctora Miriam Fernández y en donde participamos 20 o 30 de nosotros”.

El núcleo de Las Cruces tiene dos componentes, cuenta Castilla: uno muy fuerte en investigación en conservación marina costera entre Coquimbo y el centro de Chile, y otro específicamente dedicado a educación marina y a la divulgación. “Ahí es donde nació el “Chile es Mar”, señala, destacando que es desde ahí donde comienza a expandirse, como le suele pasar a las buenas ideas.

Chile y California

“Creo que estos milagros a veces ocurren” dice el doctor en su oficina, mientras relata cómo la firma del Presidente Piñera de un convenio entre Chile y California, hace dos años, para hermanar ambas regiones tan parecidas geográficamente, de pronto aparece la educación marina y la conservación en escena como visitantes inesperados y bienvenidos.

“Uno de los proyectos de ese consorcio, y que llega hasta nosotros, es que querían unir Chile y California en temas de conservación marina”. Castilla y sus colegas están de acuerdo, pero creen que no basta con la conservación y que hay que agregar educación. “Entonces, agarramos esta idea original del Núcleo Milenio, invitamos a dos universidades (la Universidad de Concepción y el Centro de Estudios Avanzados CEAZA), más la Wildlife Conservation Society, y armamos un consorcio de universidades y centros ligados a través del Ministerio de Relaciones Exteriores con California, llamado Consorcio de Universidades y Centros para la Educación en Conservación Marina en Chile”. Entusiasmado, prosigue: “Entonces invitamos a la fundación Packard en California (que nos dio cerca de 30 mil dólares); las universidades y el Minrel también pusieron dinero, y realmente logramos armar una sociedad, no sólo un convenio: un consorcio verdadero”.

De eso ya va un año de trabajo y planificación para dar forma al “Chile es Mar”, donde “la idea es promover la visión que hemos desarrollado y que pretendemos trabajar por los próximos 10 o 15 años: cambiar la cultura promedio del chileno en términos de educación y conservación marina”.

chile es marUna apuesta madura

Chile es Mar “es una visión en términos de cambio cultural; no es un proyecto chico, de uno o cinco años”, cuenta, “sino de diez, quince o más años”. Y lo ordena en tres áreas y desafíos prioritarios: “Primero, somos ciegos al mar. Vemos, literalmente, sólo la superficie, y no vemos el 99,999% del resto del mar: somos animales terrestres. Entonces tenemos que hacer un esfuerzo especial en términos culturales y de transferencia de conocimiento para conocer el mar, que es distinto de los bosques, distinto a la tierra.

Segundo, en los últimos veinte años hemos alcanzado en Chile un conocimiento marino que ya necesita y debe ser transmitido a la sociedad. Necesitamos hacer muchas más investigaciones, mucho más proyectos Conicyt, etc, pero en el mar tenemos ya una cantidad y calidad de conocimiento de punta para transmitirlos: llegó el momento de transmitirlos a la sociedad.

Y tercero, necesitamos formar gente en las universidades para que trabaje en la labor de la que estamos hablando. Tenemos un conocimiento acumulado de veinte años, pero no tenemos la gente formada. No sólo biólogos marinos, sino también pedagogos”.

El doctor calcula que desde el año 1990, Chile ha invertido, para todas las ciencias, cerca de 10.000 millones de dólares en investigación, ciencia y tecnología. “Chile está en la avanzada de Latinoamérica, por sobre Brasil y México, según varios indicadores. Ya llegamos ahí, tenemos que hacer mucho más y nos falta mucho más, pero en términos de transmitir ciertos paquetes de conocimientos, ya los tenemos. Y, no se hará si no hay un grupo de científicos de decida dedicar parte de su vida a hacer esto. No podemos seguir diciendo “necesitamos más conocimiento”, ya tenemos el suficiente como para trasmitirlo. Llego la hora”.

La presentación en sociedad

Para Castilla es vital que este trabajo sea bien planificado, aunque sin olvidar importantes deudas pendientes del país en materia de divulgación marina. “Aquí es donde vienen algunos de los problemas puntuales, como por ejemplo que este es un país que no tiene ni un solo acuario marino, lo cual es una cosa increíble para uno de los países con más mar del mundo”.

“No hay ni uno”, se sonríe. “Construir uno de un tamaño respetable supone unos diez millones de dólares, y el país parece no tener el dinero para construirlo”. Para él este debería haber sido uno de los grandes legados del bicentenario, y ya que no lo será, “parte de nuestro proyecto será incentivar la construcción de un gran acuario marino, así como centros marinos interactivos (como el MIM, por ejemplo), en varias de nuestras ciudades, donde vayan los estudiantes, toquen los animales y algas marinas, y hagan experimentos”.

Parte del milagro que señalaba el doctor Castilla se refiere a este punto, ya que la asociación con Fundación Packard, no sólo significa recursos económicos para avanzar en al elaboración del proyecto, sino que apoyo en la elaboración de este mega proyecto, incluido también el conocimiento sobre acuarios y centros de investigación en conservación De hecho, la Fundación Packard donó los recursos para la construcción, en los ochenta, del Acuario de la Bahía de Monterrey en California uno de los más grandes de mundo, y de un centro de investigación marina en el mismo lugar.

“Pero estos (los acuarios y centros marinos) no son la visión o el fin del proyecto, esos serán sólo “instrumentos y mecanismos para”, aclara el doctor Castilla.”Después de un año trabajando, el próximo 8 de abril haremos una presentación en el GAM, a la cual invitamos a Julie Packard, de la Fundación Packard. Vamos a tener una reunión ese lunes en la mañana, en la que queremos poner esto en el tapete nacional, en el tapete público. Va a hablar Julie Packard, yo, algunos representantes del gobierno, de forma que se visibilice este tema. Y lo que yo tengo para poner en esta charla son algunos eslogans que encuentro que son atractivos, y el primero de ellos es que Chile es Mar. Ese es más que un slogan, es una verdad pero dicha en tres palabras.

“En resumen” dice seriamente: “somos ciegos al mar, animales terrestres; segundo tenemos que desarrollar una cultura, este es un problema país, no es un tema de una universidad y tercero, ya tenemos los conocimientos. Ahora necesitamos los medios, los fondos y necesitamos largo plazo. Esto no se logra en cinco años, necesitamos 10 o 15 años. Sostenidos y ordenados”.

Los primeros pasos ya están dados y no dejan casi nada al azar. En la siguiente etapa, dice Castilla, “ya hay un grupo de universidades que está dispuesto a liderar por cinco años. Y después, el compromiso es transformar éste en un proyecto nacional”.

“Está la idea, y después de la reunión del 8 de abril tendremos seis meses para diseñar el proyecto, tratar de invitar a instituciones privadas y públicas que apoyen el proyecto, y ojala que no sean sólo extranjeras, ya que este es un problema país. Si no hay un proyecto público-privado, con empresarios, gobierno y universidades la idea no prosperará,, como en tantas otras oportunidades. Y no estoy hablando sólo del acuario, seguro que alguien puede poner 10 millones de dólares para hacer un acuario en este país: esto es un desafío de cambio de de cultura a través del traspaso de conocimiento generado en Chile y nuestros niños serán fundamentales en ello”.

En una pausa algo más larga que las demás, Castilla mira y dice: “Tenemos un océano maravilloso, el más productivo del mundo, uno de los más diversos, tenemos el conocimiento de nuestro mar, ¡y no tenemos la cultura!”

“¿Y este 8 de abril será la presentación en sociedad?”

“Exactamente, será la presentación en sociedad de lo que hemos hecho en un año y de lo que queremos hacer durante la próxima década”.

¿ Y cualquier persona puede ir a este evento?

“Si, cualquier persona. Hay un contacto, ya que la sala no es muy grande, para asegurar la participación; va a haber una gigantografía en el exterior del GAM, estamos asociados a la gente de imagen país; es decir, será una reunión que refleje que se trata de un tema país. Y que las otras universidades y centros no se nos enojen, sino que lo que queremos hacer es una cuestión piloto, y dentro de unos años abrirlo a nivel nacional, ya que es una prioridad de toda la sociedad chilena.

Este 8 de abril, están todos invitados”.

Nota: para confirmar asistencia a este evento, es necesario contactarse al correo

"svega", arroba "minrel.gov.cl"

Más información en: http://chileesmar.cl/ web del Centro de Conservación Marina de la P. Universidad Católica.

Sitio original de la entrevista: http://www.redciencia.net/archives/107242

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